martes

4: ACCESO RESTRINGIDO

Mercurio no es un planeta muy hospitalario.

Si a medianoche nos posásemos en su superficie, en un lugar intermedio entre el polo y el ecuador, nos encontraríamos 170 grados centígrados bajo cero.
Para que intentemos hacernos una idea, los coches de la fotografía, tomada en Chicago durante la ola de frío de 2013, están a 38 bajo cero. El récord absoluto en el planeta Tierra es 90 bajo cero. Hasta 170, falta un buen trecho.


Más nos valdría no pensar "Tranquilos; amanecerá pronto; enseguida entraremos en calor". De eso nada. La noche dura en Mercurio 88 días terrestres.

Si optamos por posarnos a mediodía, nos encontraremos en una superficie desértica, compuesta por polvo de sílice y rocas, a 400 grados centígrados. Ningún horno casero alcanza esa temperatura.
Si pretendiésemos darnos un paseo por esa superficie con las mismas botas que llevaba Aldrin, las suelas estarían fundidas al segundo paso. No sé cuánto aguantaría el resto del traje pero no creo que fuese mucho más de un minuto. Cualquier objeto de plástico se derretiría, como los faros de este coche, que estuvo aparcado al lado de un incendio.


Tampoco vale pensar "Tranquilos; anochecerá pronto y refrescará". En Mercurio, el concepto mediodía - con el Sol en lo más alto del cielo - dura una quincena terrestre. Para que anochezca tendrán que pasar otros treinta días terrestres.
Del coche de la foto, si lo dejásemos en Mercurio a mediodía, sólo quedaría lo que fuese de acero. Ni el plástico, ni los cristales, ni los neumáticos, ni la pintura... Sólo el acero. Y las pastillas de freno, que hasta donde yo sé es lo más duro de pelar que tiene un coche. Eso sí, estarían tiradas en el suelo: van sujetas con un taco de goma y de la goma no quedaría ni la mancha.

Mercurio no parece un buen sitio para posarse.

¿Y si nos encargasen la misión de establecer una base permanente en ese infierno?

Es lo que le han encargado al comandante Will Collins y a su equipo: establecer una base en el planeta Mercurio. Aunque la tarea es extremadamente difícil, todos confían en acabarla con éxito porque cuentan con los últimos avances tecnológicos, con el apoyo de un sistema experto de inteligencia artificial y con un perfil de misión estudiado hasta el más mínimo detalle: cualquier cosa que pueda ocurrir, ha sido prevista; cualquier problema que pueda darse, ha sido resuelto de antemano.

Pero lo inesperado está siempre ahí, al acecho...

ACCESO RESTRINGIDO es ciencia ficción en estado puro.
Quedó finalista en el Premio ASTRO de Ficción Científica 2010.

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Gracias.


2 comentarios:

  1. Los libros no son lo más importante Manuel estoy de acuerdo contigo, pero si sirven para acercarnos un poquito a aquellas personas que nos rodean se convierten en los personajes principales de éste que no es más que otro de los actos de nuestras vidas.
    Quiero aprovechar estas líneas para felicitarte por tres motivos:
    por tu obra Acceso Restringido, escrita con mimo y precisión, por la calidez de sus personajes, por ese final tan redondo, y como no por el anexo técnico que permite llegar a esos datos que de forma tan esmerada figuran entre líneas y a los que a veces con el afán de seguir leyendo no prestamos atención.
    Por tu empeño y a pesar de las negativas de las editoriales haber conseguido que tu novela haya salido a la luz.
    Y el tercero y no menos importante , POR CREER EN TÍ MISMO.

    Así que mi más sinceras felicitaciones, y muchas gracias por regalarme mi próxima novela Horus. Sólo pedirte un poco de paciencia, el día que menos te lo esperes estaré preparada para decirte cuál de las dos me gustó más.

    Ahora voy a dejar unos minutos el ordenador encendido por si alguien desde alguna parte necesita de él para realizar alguna buena acción... como por ejemplo empezar una nueva novela.

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    1. Muchas gracias, Adela.
      Pertenezco a un grupo de personas al que no sé si los psiquiatras han puesto nombre propio: el grupo de los que no podemos elegir "no escribir". Esa opción no existe para nosotros. Los personajes insisten - de día, de noche, en sueños... - hasta que les haces caso y te pones manos a la obra. Los que pertenecemos a este grupo solemos decir que en una isla desierta seguiríamos escribiendo, pero convivir con personas que te leen y que llegan a sentir que tus personajes son casi de carne y hueso, es infinitamente mejor. De hecho, aunque es verdad que el esfuerzo que lleva hilvanar todos los detalles de una novela es más que considerable y lo primero que piensas al acabarla es “necesito dormir cien horas”, también es verdad que, al saber que el libro le ha gustado a alguien, el cansancio desaparece. Lo dicho, muchas gracias.

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