domingo

3: ¿Cómo nace una novela?

No son pocos los autores que han intentado explicar el proceso creativo que va desde un puñado de palabras

"Estaba sediento. Pero su sed no podía aliviarse con agua; necesitaba sangre."

hasta una novela terminada, con su título "Los herederos del vampiro" y su frase final

"Entre los dos, a las doce en punto de la noche, consiguieron empujar la tapa del ataúd y cerrarla. FIN."

Las explicaciones mejores son las metafóricas, como la que propone Stephen King en su libro "Mientras escribo".
Os lo voy a contar con mis propias palabras.
Las historias son fósiles que están enterrados. A veces muy hondo, obligándote a manejar maquinaria pesada y a sudar la gota gorda; otras veces, están a ras de superficie, como deseando salir a la luz.
El escritor es el que empieza por localizar todos los huesos del fósil, luego se empeña en desenterrarlos - durante días, semanas, meses años o décadas - y finalmente se encierra en casa dispuesto a montar con ellos un esqueleto, a recubrirlo con piel o escamas o plumas y a pintarlo para que parezca un animal, más o menos antediluviano, más o menos horripilante, pero en todo caso digno de exponerse en una vitrina.
Hay ocasiones en que los huesecillos son diminutos, y el animal resultante tiene el tamaño de un ratoncito. Es entonces cuando lo llamamos cuento. Pero también puede ocurrir que aparezcan en la excavación metacarpos tan gordos como barriles, tibias gigantescas o clavículas que podrían servir de puntales en la construcción de un puente. Y entonces, sin dejarse asustar por la magnitud del hallazgo, hay que poner manos a la obra y ensamblar el esqueleto completo; aunque nos sintamos muy pequeñitos ante una tarea tan abrumadora, aunque ya a medio montar parezca que el monstruo no va a caber en ningún sitio, aunque presente unas fauces aterradoras. Y aunque - esto es lo peor - nos invada cada tarde la horrible sensación de que no le va a gustar a nadie.
En todo caso, los huesos están ahí, a tu alrededor. Gritando.
¿No los oyes?
He ahí otra definición de escritor. Escritor es el que oye gritar a los huesos. Y cada día tiene que encontrar tiempo - como sea - para ponerse a escarbar.
O los huesos seguirán aullando toda la noche.

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